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Coche parado mucho tiempo por el Covid-19: ¿cómo prepararlo?

Coche parado mucho tiempo por el Covid-19: ¿cómo prepararlo?
Lunes, 23 de marzo de 2020

Las circunstancias que nos pueden obligar a tener parado nuestro vehículo durante un largo periodo de tiempo son variadas, pero ahora que el confinamiento se ha instalado en muchos países del mundo a consecuencia de la pandemia del coronavirus (COVID-19), este asunto se vuelve incluso más relevante.

El estado español, al igual que en otros países, ha decretado una drástica reducción de los desplazamientos, que sólo pueden realizarse si son estrictamente necesarios por causas laborales, de salud o aprovisionamiento de artículos esenciales.

A ello se le une que muchas empresas han cerrado sus puertas, por lo que la actividad en las carreteras se ha reducido drásticamente y muchos coches deben prepararse para pasar una larga temporada aparcados en la calle o en un garaje, sea individual o colectivo.

Nuestro coche, mejor en garaje que a la intemperie.

A fin de evitar averías o problemas derivados de la inactividad prolongada, resulta imprescindible que afrontemos algunas cuestiones en nuestro vehículo que nos permitirán volver a utilizarlo cuando sea el momento. Para ello, existen una serie de puntos y de elementos clave que deberemos revisar a través de diversas tareas de mantenimiento, siempre que el vehículo haya estado o vaya a estar inactivo durante un periodo de tiempo previsiblemente largo.

Si es el caso, el coche puede no volver a ponerse en marcha cuando lo vayamos a utilizar. Pero antes debemos diferenciar entre dos supuestos diferentes: que el vehículo haya estado en activo y vaya a pararse durante un tiempo o que ya lleve bastante tiempo detenido y sin ser utilizado.

Cómo preparar el coche para tenerlo parado un tiempo

Lo primero que vamos a repasar es la preparación del vehículo para tenerlo inactivo durante una temporada. Esto puede suceder por imposición del gobierno a consecuencia del coronavirus, como es el caso que nos ocupa actualmente, o por imperativo económico o circunstancias personales. En cualquier caso, el modo de actuar será el mismo.

Dónde estacionarlo

Siempre que sea posible, lo ideal es dejar el vehículo protegido en un garaje, pues de este modo sufrirá en menor medida las inclemencias meteorológicas, posible vandalismo o incluso denuncia a las autoridades por supuesto abandono.

Pero si no queda otra que aparcar el vehículo en la calle, deberemos intentar mantenerlo limpio para que no parezca que el coche ha sido abandonado e intentar cambiarlo de sitio periódicamente (obviamente sólo si la situación lo permite, no siendo el caso en situación de confinamiento). Si podemos elegir lugar, mejor que sea uno transitado y protegido.

Limpieza del interior

Cuando pensemos que el coche va a estar parado mucho tiempo, es importante que antes lo limpiemos por dentro para evitar que se produzcan descomposiciones, malos olores o deterioro de materiales a consecuencia de restos de suciedad, humedad o cualquier otra causa, que luego serán mucho más difíciles de eliminar.

Batería

Comenzamos ya con los elementos mecánicos del vehículo, siendo la batería el primero y más evidente. Es importante que desconectemos los bornes de la misma para evitar que se siga produciendo consumo eléctrico y se acabe descargando. Cuando tengamos que volver a utilizar el vehículo, bastará con volver a conectar los bornes.

Los neumáticos

Las ruedas de nuestro vehículo también pueden sufrir las consecuencias de un estacionamiento prolongado, pues poco a poco perderán presión y, además, la posición fija hará que se vayan deformando al estar el neumático apoyado siempre sobre la misma porción de goma, afectando a la banda de rodadura y a los flancos. Por ello, lo más aconsejable es inflarlas a una presión superior a la recomendada, cercana a 3 bar, para minimizar la deformación.

Combustible y niveles de líquidos

Otra de las operaciones que debemos realizar es la de asegurarnos de no dejar el depósito de combustible vacío o en reserva, pues este podría deteriorarse al secarse. Lo ideal es mantener el depósito lleno aproximadamente a la mitad.

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En cuanto al resto de líquidos, será conveniente que revisemos los niveles para asegurarnos de que el motor tiene la suficiente cantidad de todos ellos. De ese modo, los sistemas y elementos del motor permanecerán en buenas condiciones y, a la hora de arrancar el vehículo de nuevo, no tendremos ningún problema.

He tenido el coche parado y quiero volver a utilizarlo, ¿qué hago?

Una vez pasado el periodo de tiempo en el que no hemos utilizado el coche, llega el momento de devolverle a la vida y, para ello, conviene que volvamos a revisar algunos aspectos del mismo, tanto si previamente tomamos las precauciones anteriormente descritas como, sobre todo, si no realizamos ninguna acción preventiva.

Comprobar los niveles de líquidos y de combustible

Especialmente si no lo hicimos al poner el coche en «cuarentena», conviene que revisemos el nivel del depósito de combustible y el del resto de líquidos del motor: aceite (el cual algunos expertos recomiendan que cambiemos tras un periodo prolongado de estacionamiento), refrigerante, frenos, dirección, caja de cambios o incluso del limpiaparabrisas. Especialmente si vemos que los niveles han bajado, debemos comprobar si se ha producido alguna fuga que lo haya provocado.

Revisar las correas del motor

Aunque este punto es más complicado para una persona que no tenga conocimientos de mecánica o fácil acceso a las mismas en el vano motor, siempre que sea posible debemos revisar el estado de las correas y/o cadenas que el vehículo incorpore en el propulsor, pues especialmente las correas están hechas de materiales que pueden deteriorarse con el paso del tiempo, la humedad y los cambios de temperatura.

Además, la rotura de elementos como la correa de distribución puede ocasionar una avería muy seria y costosa en el motor o, incluso, obligarnos a sustituirlo por uno nuevo.

 

El arranque del motor

Finalmente, llega el momento de revivir el motor de nuestro vehículo, algo que debemos hacer con prudencia, pues a pesar de todo lo anterior, podemos encontrarnos con problemas a consecuencia de la larga inactividad y la inmovilidad prolongada de las piezas internas del mismo.

Si al girar la llave de contacto notamos que al motor le cuesta arrancar, debemos parar y volver a intentarlo las veces que sea necesario sin forzarlo. Nunca debemos mantener la llave girada más de cinco segundos o podremos averiar el motor de arranque, otros elementos o incluso agotar la batería.

Una vez conseguido (si no ha sido posible te recomendamos que consultes nuestros tutoriales sobre la batería enlazados al inicio de este artículo) es aconsejable que mantengamos el motor al ralentí durante un periodo de cinco o diez minutos, dando así tiempo a que todas las piezas recuperen su movimiento habitual mientras se distribuyen de nuevo el lubricante, el refrigerante y el resto de líquidos asociados al motor. Transcurrido este tiempo, podemos iniciar la marcha y circular con el vehículo, comprobando que todos los sistemas funcionan adecuadamente.

Sin prisa, el arranque del coche no debe forzarse y luego es aconsejable mantenerlo al ralentí unos minutos.

Puede ocurrir que, al comenzar a circular, escuchemos algunos ruidos no habituales tras un periodo de tiempo sin generar movimiento en todos los elementos del motor. Si el origen de dichos ruidos es metálico, esperaremos unos minutos con el motor en marcha para comprobar si desaparecen una vez que el mismo coja temperatura y se lubrique adecuadamente. Si no es así, podría ser necesario visitar el taller mecánico para comprobar si alguna pieza se ha desgastado prematuramente o se ha oxidado.

En caso de notar un chirrido, lo más probable es que el ruido provenga de alguna correa en mal estado, por lo que tendremos que comprobar una por una para detectar el problema y evitar uno mayor y más costoso.

Ante todo y por encima de todo, debemos ser pacientes en este proceso para no forzar los elementos de una máquina que ha estado inactiva durante un largo periodo de tiempo, siendo por tanto vulnerable a oxidación, agarrotamiento o deterioro. Circunstancias que, además, pueden verse agravadas en función del clima o la zona en la que residamos, pues factores como la humedad son algunos de los peores enemigos de nuestro vehículo.

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